Quedó el eco de tu voz en el teléfono
que me resaca una y otra vez más.
Las palabras de la gente me nostalgian, me dudan.
Y estos ojos que se volan, se amurallan y se pierden.
No es mío este impulso destructivo,
no son mías estas ganas de pelear.
Se acenizan esos puchos en el piso,
se ametasta la tristeza entre los huesos.
Y vos ¿dónde estás? Estoy harto de buscarte.
Los asfaltos desbordados de recuerdos,
los pieses que persiguen tu rutina sin saber adónde ir.
Si en lugar de imbéciles garras yo tuviese manos,
si estos labios y estas letras no usaran bastón.
Pero ya ves...
Es tan manso el hombre cuando sufre.
Nacho Sanchez ®
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